Desde la constitución hasta la ronda: la estructura, los contratos y el cumplimiento que tu startup necesita para crecer y para pasar un due diligence sin sustos.
Casi todo lo que frena una ronda se pudo haber arreglado en el primer año: el código a nombre de la persona equivocada, un socio que se fue sin firmar nada, datos tratados sin base legal.
Una estructura que un inversionista pueda entender y financiar, en vez de una que haya que desarmar antes de la ronda.
Quién tiene qué, qué pasa si un fundador se va el año dos y cómo se decide cuando no hay acuerdo.
Que el código, el diseño y el producto sean de la sociedad y no del freelance que los hizo. Es lo primero que revisa un due diligence.
Tu nombre inscrito en INAPI, en las clases correctas, antes de que crezcas y alguien más lo registre.
Clientes, proveedores, desarrolladores, NDA y los términos y condiciones de tu plataforma.
Si tu producto trata datos personales, ordenarlo ahora cuesta una fracción de lo que cuesta después.
Hablamos en el lenguaje de tu equipo y entendemos los tiempos de una startup. Respondemos en 24 horas hábiles.
Una radiografía honesta de la estructura, los contratos y la propiedad intelectual, incluido lo que falta.
No todo se hace el primer mes. Ordenamos qué es urgente, qué puede esperar y qué se hace antes de la ronda.
Quedamos disponibles a medida que la startup crece, sin tener que explicar el negocio de nuevo cada vez.
En Chile la SpA es el formato más usado para startups porque permite distintas series de acciones, entrada y salida de accionistas sin reformar el estatuto cada vez, y estructuras de control que los inversionistas ya conocen.
Al principio, cuando todos están de acuerdo y nadie tiene nada que perder. Un pacto negociado después de que aparece el primer conflicto ya no es un pacto, es una negociación.
Sí. Se usan en Chile y se adaptan a la estructura local. Revisamos las condiciones de conversión, el descuento y el techo de valorización antes de que firmes.
Es justamente el momento más barato. Constituir bien, ceder la propiedad intelectual y firmar el pacto cuesta mucho menos que arreglar los tres al mismo tiempo con un inversionista esperando.
Cuéntanos tu situación y te respondemos a la brevedad.